domingo, 2 de octubre de 2016

COMPAÑERA




Confiábamos en que la noche ocultaría el delito, pero lamento decirlo, no fue así. Todo lo contrario, la oscuridad en aquel momento únicamente sirvió para hacer más evidente el fracaso. Veníamos de una jornada larga, y esto nos debilitó hasta el punto en que no queríamos saber uno del otro. Cuando la patrulla llegó solo tuvimos tiempo de despedirnos y saber, tristemente saber, que era la última vez que nos íbamos a ver. Al llegar el día el dolor se intensificó tanto, que se podría decir la muerte era la más bella de las opciones. 
Al observar ahora tu féretro negro y simple, deduzco que ahí dentro sigues amándome incógnita y orgullosa. Hoy sigo a la noche no como cobija de vergüenzas pasadas, sino como luz que en lo más profundo del túnel, me deja ver tu reflejo instantáneo.

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