domingo, 8 de abril de 2018

VETVELS: LOS ANTEOJOS TRADUCTORES


El doctor Augustus Joram, a toda la comunidad humana.

Es mi último deseo, confesar un secreto que he mantenido durante toda mi vida. Quiero detallar lo que es y su breve, pero profunda historia. Se trata de unos antejos, pero no unos comunes…
Similares y en esencia inocentes como cualquier par de anteojos, su armazón y lentes fueron moldeados durante milenios por un sabio que pasó incógnito toda su vida.
Su extraordinaria función radica en ubicártelos de la manera tradicional, tomar un libro de un idioma que no se domine totalmente y de inmediato podrás leer en su lengua original, como el más docto políglota jamás nacido.
Allá por el año 2020, el todavía joven sabio, cuya función era la de creador de pergaminos, en su visita a los históricos ríos Tigris y Éufrates, encontró dos piedras perfectamente planas y circulares que recogió esmerado. Las puso sobre sus ojos y no halló nada particular. En su hogar, creo dos armazones con base del cáñamo de un árbol llamado Zafia, extinto actualmente. Una vez creado los anteojos, se los colocó curioso, tomó al azar un libro que casualmente era de una lengua desconocida, e increíblemente comprendió todo lo que estaba en su contenido. Consciente de su descubrimiento, los utilizó secretamente en la traducción escrita, de cuanto libro llegó a sus manos.
Ya anciano, el sabio los devolvió a la natura donde pertenecían. Sin embargo, no notó en el momento que lo hacía, que un aldeano del lugar lo observaba. Ejecutado su ritual, se marchó. El aldeano aprovechó entonces para sumergir su mano y tomar los anteojos.
En su poder, parecían no temer más valor que cualquier objeto mediocre, y los guardó en un cofre por varios años.
Tras la guerra, estuvo obligado a mudarse a Sajonia con todas sus escasas pertenencias. Entre ellas el cofre que guardaba los anteojos traductores.  Allí conoció a mi abuela, quien, con su innata curiosidad, redescubrió el secreto de los anteojos y mantuvo el maravilloso misterio, hasta ahora que están en mi poder y que he decidido lanzarlos a la luz con esta misiva pública, para uso de todos los habitantes del planeta. No pido nada a cambio, tan sólo me gustaría que los anteojos lleven el nombre de Vetvels, en honor a mi abuela.



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