martes, 19 de enero de 2021

PROFESOR T

 

Llevaba un revolver imaginario en su portafolio. Decía tenerlo listo para disparar desde tierra a los malditos aviones que se empeñaban en pasar con su espantoso ruido. Tenía algo que podría llamarse aeroplanoacustofobia.

Cuando pasaba un avión, sacaba su revolver imaginario y apuntaba hacia el cielo. Hacía la mímica del disparo y se tranquilizaba luego de proferir una serie de insultos y gesticular ira.

Era delgado, de piel rosácea y fue el único profesor en lograr que me gustaran (temporalmente) las ciencias exactas. Las hacía divertidas e interesantes. Iba al grano. Explicaba el problema matemático y su fórmula para resolverlo. Practicábamos con algunos ejercicios y eso era todo. Bastaba con ello para que todos seamos excelentes estudiantes. El resto de la clase, la dedicaba a la música. Traía siempre consigo su guitarra. Sentado en medio de la clase y cruzadas las piernas, tocaba y cantaba con entusiasmo sus canciones protesta. Todos lo admirábamos con respeto y veneración.

Le decían loco. Debía estarlo. No encajaba en este mundo de cuerdos.

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